Si nos paramos a pensar, hay que ver la cantidad de frases llegamos a pronunciar para autoconvencernos de que debemos hacer tal o cual gasto. Es como si apareciesen un angel y un demonio dados los resquemores que tenemos en tal o cual gasto. ¿Y qué suele significar eso? Que no lo tenemos claro, que a pesar de que sabemos que es un gasto casi inutil, nos queremos autoconvencer para sentirnos mejor (o menos mal) una vez comprado tal o cual cacharro.

Que levante la mano el que no haya pronunciado alguna de estas frases alguna vez:

  1. “Me lo merezco”
  2. “Hombre… en realidad es una ganga por ese precio…”
  3. “Bueno, los pagos mensuales son poca cosa, tan solo sale a X al mes…”
  4. “Bueno… es una emergencia…”
  5. “¿Desde hace cuanto no me doy un capricho?”
  6. “Encima me dan puntos para posibles regalos…”
  7. “Lo cargo a la Visa y listo”
  8. “Si a mi no me vale que se lo quede menganito…”
  9. “Por si acaso ya lo tengo para otra ocasión…”
  10. “Si no… lo devuelvo dentro del plazo…”

¿Os suenan? Seguro que más de un@ se ve reflejad@ en este tipo de frases… ¿Mi consejo? Si de verdad os viene a la cabeza alguna de estas frases… es que no lo deberías comprar… en el mejor de los casos te sentirás culpable solo por unos días… en el peor lo que compres acabará en el trastero muerto de risa… y polvo.

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